- municipio:
Calatayud
- Tipo:
Recinto Amurallado
- estado:
Ruinas
- Cronología:
IX
- Ubicación:
En el municipio
- Catalogación:
BIC
- Propiedad:
Pública

Historia:
Calatayud es la ciudad hispano-musulmana más importante de todo Aragón, y su recinto fortificado uno de los más impresionantes, sino el que más, de todo al-Andalus oriental. Fue construida de nueva planta bajo la protección de la fortaleza de Ayyub, mandada construir por Ayub-ben-Habib, sobrino de Muza-ben-Nusair, conquistador de España. Se construyo a poca distancia de los restos de la antigua Bílbilis romana, aunque los primeros en formar una ciudad fueron los celtíberos, hace más de dos mil años, si bien la primera gran época de esplendor de Bílbilis fue con el Imperio Romano.
Su importancia estratégica esta fuera de toda duda, dada su situación privilegiada entre dos ríos y en el centro de la península, en estratégica comunicación con las mesetas, propiciaron los asentamientos en el territorio desde épocas muy tempranas. Pero durante la dominación musulmana su importancia creció desde que el emir cordobés Muhamad I, para contrapesar el excesivo poder que estaban acumulando los Banu-Casi en la Marca Superior, autorizó a Abderramán “el Tuchíbi” a establecer guarniciones en los castillos de Calatayud y Daroca. Su hijo al-Anqar “el Cojo” llegó a extender su jurisdicción hasta la propia Zaragoza. El nieto de éste, Abu-Yahía, rompió los lazos de fidelidad con el ya califa cordobés y se coloco en el estado de rebeldía tan propio de la Marca Superior, llegándose a aliar con Ramiro II de León. Pero esta vez el califa Adbderramán III no se ando con contemplaciones y actuó rápida y contundentemente, asediando la ciudad en el 937, acabando con la vida de Mutarrif, defensor de la ciudad, y los soldados leoneses que defendían Calatayud. Junto con Calatayud cayeron treinta castillos más y la propia Zaragoza, sin embargo Abu-Yahía fue indultado.
Tras iniciarse la Reconquista, Alfonso I el Batallador, arrebata Calatayud a los árabes en 1120. Después de la batalla, entre las ruinas de uno de los castillos, apareció, según la tradición, una imagen románica de la Virgen con la advocación de Nuestra Señora de la Peña que será la Patrona de la Ciudad. En este lugar se le dedica una capilla que es elevada a colegiata por el Papa Lucio III hacia el año 1180. Años más tarde, el rey concede el llamado “Fuero de Calatayud” y se crea la “Comunidad de Calatayud”, que perduró hasta el siglo XIX.
Es muy probable que todo el recinto fortificado sea de origen musulmán, conformado por cinco castillos unidos por largas series de murallas, que encierra dentro de él varios cerros y la primitiva ciudad, situada en una hoya.
Dejado a un lado el origen musulmán de todo el recinto amurallado, es también seguro que en el siglo XIV, Pedro IV realizara varias restauraciones ante el continuo estado de guerra con los castellanos. Pero el hecho de que fueran los propios musulmanes convertidos los que las realizaran, utilizando las mismas técnicas y materiales que en su construcción hace muy difícil la identificación de las restauraciones del siglo XIV. Esto sumado a la ausencia total de elementos decorativos que pudieran servirnos para identificar fechas. Dentro de la famosa Guerra de los Dos Pedros, muchos castillos de la comunidad de Calatayud y de otras comarcas cayeron en manos castellanas, ni la mismísima ciudad de Calatayud se libro, lo que nos da una idea de la brutal ofensiva producida en 1362 por el rey castellano Pedro I. La ciudad ofreció gran resistencia, en gran medida garcías a su magnifico recinto amurallado, pero tras caer en manos castellanos permaneció en ellas por 4 años.
En el siglo XV, la ciudad no vivió tranquila tampoco, ya que durante la guerra civil originada por la elección del sucesor al trono de la Corona de Aragón. Antón de Luna, que apoyaba al posteriormente derrotado, Jaime de Urgel, quiso tomar la ciudad contra la oposición de los Urreas, partidarios de Fernando de Antequera en 1410. Ambas familias contaban a su vez con el apoyo cada una de ellas de dos familias enemigas dentro de la ciudad, los Liñanes y los Sayas.
En el siglo XVIII, después de la Guerra de Sucesión, y el sometimiento del reino de Aragón en 1707, Felipe V ordeno el desmantelamiento de alguna de las fortificaciones.
En el siglo XIXI, durante la Guerra de Independencia y las guerras carlistas, la ciudad no se salvo de los enfrentamientos. Siendo el convento de la Merced, fortificado por los invasores franceses, junto con los castillos Mayor y de la Peña, los que más sufrieron los combates, siendo los franceses expulsados de los tres por el guerrillero Durán. En 1838, el carlista Cabrera fracaso aL intentar asaltar el fuerte de la Merced, que se convirtió en el sexto castillo de Calatayud, aunque ya no se conserva, ya que fue destruido y convertido el solar en una plaza.


