• municipio:

    Albalate del Arzobispo

  • Tipo:

    Castillo

  • estado:

    Buen Estado

  • Cronología:

    XII-XVII

  • Ubicación:

    En el municipio

  • Catalogación:

    BIC

  • Propiedad:

Foto del castillo palacio  Foto con la torre de la iglesia  
   Foto antigua  
Foto del castillo palacio

Historia:

Otero del río Martín. Señorial y artístico gótico civil de la Tierra Baja, forma uno de los conjuntos de mayor interés patrimonial de la comarca. Origen primigenio de la población, se encuentra en la cima de un cabezo avanzado hacia el río, alrededor del cual surgió el trazado urbano de Albalate, estructurado en ladera.

Tras la toma de Albalate por la Cofradía Militar de Belchite en 1149, Ramón Berenguer IV concede la villa y el castillo de Albalate, antiguo punto fortificado musulmán, a la Seo de Zaragoza. A partir de entonces la Historia de Albalate gira en torno al señorío religioso dependiente del obispo y luego arzobispo de Zaragoza (a partir de la declaración de sede metropolitana en 1318). Junto con el Castillo de Valderrobres, Albalate conserva el mejor ejemplo de arquitectura palaciega arzobispal de toda la provincia, manteniendo hoy en día el aspecto poderoso que su ilustre construcción ejerce, dominante, sobre el resto del conjunto histórico.

Tratado con mimo por distintos proyectos de Escuelas Talleres, el Castillo-Palacio ha ido recuperando, tras décadas de abandono, su antiguo esplendor, utilizándose actualmente para actividades culturales de interés local y comarcal.

Descripción:

Del antiguo castillo musulmán y de los primeros siglos cristianos poco o nada se puede reconocer en un primer vistazo. Fue el arzobispo Eximeno de Luna el mentor de la mayor parte de las estancias que hoy en día se conservan. Los ventanales góticos destacan al exterior, a lo largo del muro pétreo. Sobre las cámaras abovedadas se configuró una gran terraza, con interesantes restos de un antiguo horno y unas vistas a las cuales no podemos renunciar. La sierra de Arcos, el Valle del Martín, la pintoresca perspectiva del caserío albalatino... son detalles que quedarán grabados en nuestra memoria. Al sudeste se sitúa la fachada, de sillería bien escuadrada.

En su interior, la recogida capilla del castillo nos ofrece detalles de una decoración rica y depurada. Su cubierta se sustenta sobre arcos diafragmados apuntados. Mención especial merece el púlpito, los ventanales y algunos suelos de estancias que rememoran las geométricas formas mudéjares.

Y como faro que ilumina, sencillo pero de gran ligereza y porte, la torre mudéjar del Palacio, sombra humilde que cobija el conjunto, en cuyo patio de armas encontramos la Plaza de Toros de la localidad, única en toda la comarca, construida en las primeras décadas del siglo XX y eje central de las celebraciones festivas de la capital cultural del Bajo Martín.

                                                                                                                     Texto de Víctor Manuel Guíu Aguilar
                                                                                                                     Comarca del Bajo Martín