- municipio:
Trasmóz
- Tipo:
Castillo
- estado:
Ruinas
- Cronología:
XIII
- Ubicación:
En un monticulo sobre el municipio
- Catalogación:
BIC
- Propiedad:
Privada

Historia:
El castillo está en un enclave estrategico, en la frontera con Castilla y Navarra, por lo que ha vivido infinidad deepisodios bélicos. Alfonso II lo recuperó de Navarra en 1185 por mediación de un hijo del rey de Inglaterra. Pedro II lo empeñó, junto con otros castillos, a Sancho VII "el Fuerte", rey de Navarra, en 1212, recuperandolo´en 1231. Fue ocupado por Teobaldo I, pero Jaime I lo recupero en 1244, entregandolo en 1255 a don Sancho Fernández de Monteagudo, a condición de su ayuda en la guerra contar Castilla.
En 1267 estaba ocupado por un sacristán de Tarazona, Blasco Pérez. De esa época son famosas sus leyendas sobre la celebración de aquelarres y brujería entre la tía Casca y sus Brujas. Leyendas que fueron recogidad por Gustavo Adolfo Becquer en su libro "Rimas y Leyendas", mientrás en el vecino monasterio de Veruela, también fortificado.
En la segunda mitad del siglo XIV pasó a formar parte de los dominios de los condes de Luna, que ya controlaban los vecinos Lituéñigo, San Martín, Ainzón y Bureta, todos ellos con fortificaciones.
En 1383 el castillo estaba en amnos de Lope de Luna. En 1430, El rey Alfonso V confisco el castillo a Federico de Luna, dandolo después a Lope de Gurrea junto con la villa. Antón de Luna, proviniente de otra rama de la familia, ocupó el castillo con ayuda de soldados ingleses y puso de alcaide a Juan Fernández de Felices. Pero lo perdería, a manos de Fabrique, que traicionaría después al rey Alfonso V, poniendose al servicio del enemigo rey de Castilla. Pero la Corona de Aragón no tardaría en recuperarlo en 1436 garcias al rey Juan II, quien lo cedería a doña Constesina, hija y heredera de Ramiro de Funes.
En 1514 estaba en manos de Pedro de Urrea, hermano del Conde de Aranda.
Descripción:
El Castillo de Trasmoz está situado en una de las lomas que configuran las estribaciones del Moncayo en su vertiente SE. Remata la cima de esta loma, bastante abrupta por sus vertientes Norte, Sur y Este y menos enérgica por el Oeste. La loma tiene un basamento de pizarra negra, de origen secundario, que se esfolia con gran facilidad.
Sus coordenadas son: Lat. N. 41° 49' 30" y Long. E. 1o 57' 43". La cota sobre el nivel del mar es de 765 m.
La situación del castillo hace que domine ampliamente el paso hacia el Moncayo por los valles del Somontano y a la vez la gran vaguada denominada la Valluenga que sirve de colector de todos los arroyos que proceden del Moncayo. Esta vaguada es a la vez la vía natural de comunicaciones entre los diferentes núcleos poblados del Somontano, y de allí parten los caminos hacia Tarazona, Borja y Castilla.
El castillo se asienta en la cumbre de la colina, pero no precisamente en su punto más alto, sino ligeramente ladeado hacia el Este, donde se inicia la falda de la colina hacia el valle.
El cerro aparece cortado por el Norte por el pequeño valle que conduce a Litago, presentando una ladera muy abrupta e inclinada con un desnivel del 60%. Por el lado Este y Sur, la ladera es menos abrupta, y en su mitad se asienta el caserío. Por la vertiente Oeste enlaza con las estribaciones del Moncayo, cortada por un pequeño barranco que baja hacia el barranco de Litago.
La fábrica del castillo se asienta directamente sobre la cantera de pizarra, sin ningún tipo de preparación. La muralla sigue la orografía del terreno, colocándose en aquellos lugares donde los bloques de piedra presentan «escalones» entre tres y un metro, justamente en el borde superior del escalón, ganando así unos metros en altura.
En el lado más accesible del cerro, en la vertiente Oeste, se han abierto unos fosos excavados en la roca. El primero para aislar el recinto del siglo XII y el segundo para hacer lo propio tras la ampliación de Sancho Vil de Navarra a comienzos del siglo XIII.
El hecho de que el castillo no se emplace en la cota máxima del cerro se debe a dos razones: De un lado a la visibilidad, pues desde la cota máxima quedarían fuera del alcance visual varias zonas de la Valluenga y del valle medio del Huecha, que sí se dominan desde su emplazamiento, «colgado» sobre la ladera, por otro lado la cantera de pizarra presenta en la zona de la cima una configuración en pequeñas láminas muy esfoliadas, mientras que en su emplazamiento la pizarra presenta unos bloques de grandes dimensiones, mucho más consistentes y que por tanto permiten asentar los muros con una mayor solidez y seguridad.
Las fases de construcción del castillo han sido bien estudiadas por Corral, a raíz de la excavación del castillo. Los restos más antiguos son del siglo XII, correspondiendo a la torre del homenaje y a un recinto muy mal conservado de grandes bloques de pizarra que la envuelve. A este núcleo central se le fueron añadiendo otras construcciones de las que mayor secuela queda es una cerca exterior con torreones con restos de los siglos XIII, XIV y XV; las más importantes datan de los reinados de Pedro III y Pedro IV, además de la reforma realizada por Sancho Vil de Navarra que es quien acometió las obras de ampliación del castillo.
El abandono del castillo está asimismo bien documentado en la excavador y data de fines del siglo XV, cuando Castilla y Aragón están unidos baje una misma Corona y han cesado ya en sus disputas fronterizas. A todo elle hay que unir la decadencia de la nobleza (Trasmoz pertenecía a la familia de los Urrea) frente al poder creciente de la monarquía. La nobleza tiende c hacerse cortesana abandonando los castillos que detentaba, como el de Trasmoz


