- municipio:
Alquezar
- Tipo:
Castillo
- estado:
Uso Turístico
- Cronología:
XI-XVII
- Ubicación:
En el municipio
- Catalogación:
BIC
- Propiedad:

Historia:
El topónimo árabe "Alquézar" (al-Qasr) significa fortaleza, y hace clara alusión a su origen militar. Alquezar fue una de las principales fortalezas de la Barbitania, protegiendo el acceso a Barbastro. Según los cronistas musulmanes, perteneció primero a los Banu Jalaf y sería conquistada en el 893 por Ismail ibn Muza, de los Banu Qasi de Zaragoza, y tomada más tarde por al-Tawil. En 938, Abd al-Rahman III nombró a su hijo Yahia gobernador de Barbastro y Alquézar.
Jalaf ibn Rasid levantó a comienzos del siglo IX esta fortaleza como enclave defensivo frente a los núcleos de resistencia pirenaicos cristianos, en este caso, frente al condado autóctono de Sobrarbe. En torno a 1067 es conquistada por Sancho Ramírez (hijo de Ramiro I) y se convierte en fortaleza cristiana -"Castrum Alqueçaris"- frente a los musulmanes, constituyéndose en punto clave para posteriores etapas de la Reconquista. Se dotó la fortaleza con guarniciones militares asistidas por una comunidad agustiniana. En 1099, se consagró como capilla real la iglesia de Santa María. La iglesia fue consagrada en 1099, en la época del abad Galindo. A medida que el proceso de la Reconquista avanza hacia tierra baja (Barbastro, Huesca,...) pierde importancia como fortaleza militar estratégica y se convertirá en una institución religiosa y centro comercial de la comarca, conocida como "priorato alquezarense". La abadía se convirtió en priorato en 1149.
En los terrenos de la colegiata se construyeron cuarteles y torres defensivas, sobre todo en época del abad Banzo de San Andrés, que sufrago varias, siendo premiado por ello, con la villa de Beranuy y la iglesia de Santa María de Sabiñanigo.
Tuvo varios tenentes entre 1099 y 1199, siendo los más importantes Fortuño Aznárez, Galindo Galíndez, Fortín López, Jimeno Sánchez y Barbatuerta.
El castillo vivió un episodio de gran importancia después de la muerte de Alfonso I “el Batallador”, ya que fue de los primeros en reconocer al nuevo rey, su hermano Ramiro II.
El rey Jaime I lo entregó a Arnaldo de Foces con carácter vitalicio en 1233. En el año 1286, el rey Alfonso III lo entrega a Pedro Cervera, en calidad de Alcalde con pleno derecho a recibir rentas,
En el siglo XIV, el rey Pedro IV, lo vende junto a Loarre en 1357 a su mayordomo Pedro Jordán de Huríes por 50.000 sueldos jaqueses. Después lo recuperaría en forma de realengo, para volverlo a vender en 1372. Siendo finalmente recuperado para la Corona de Aragón en 1381 por Martín “el Humano”. Finalmente sería empeñado en el siglo XV por Alfonso de Nápoles.
Descripción:
El castillo de Alquezar es en realidad un conjunto castillo-colegiata, situado sobre una peña rojiza de gran belleza, situado en un extremo de la población. El espectacular conjunto está protegido por una larga muralla en forma de línea quebrada, con una características almenas puntiagudas, y reforzado por os torreones intermedios en los lados sur y oeste. Los otros dos lados del castillo de Alquezar son realmente inexpugnables, ya que están protegidos por unos espectaculares acantilados en cuyo fondo fluye el río Vero.
El acceso al castillo se lleva acabo por una puerta de grandes dimensiones, protegida por un espectacular sistema defensivo, compuesto de una rampa escalonada defendida por una doble muralla almenada y tres torreones, formando un triangulo defensivo, que hace prácticamente imposible el acceso a los enemigos. Así de las tres torres de la entrada, la exenta es de obra robusta.
Después de acceder al castillo de Alquezar el primer edificio singular es el “palacio”, que era un edificio para conservar material agrícola, al que se entra por una estrecha puerta de arco apuntado, encima de la cual hay un relieve gótico del siglo XV con las figuras de las santas Nunila y Alodia. A continuación de este edificio se encuentra una torre albarrana, de planta cuadrada y con una ventana semicircular, donde arranca la muralla exterior que lleva hasta los acantilados.
En el interior del castillo se construyo en el siglo XVI una iglesia de estilo gótico tardío, cuyo claustro en románico, con forma de planta trapezoidal, con las paredes decoradas con pinturas de los siglos XV y XVI, y con bóvedas de crucería.
Finalmente, en la parte alta del conjunto castillo-abadía, se encuentra los restos del antiguo castillo musulmán que fue el origen de este espectacular lugar, junto al castillo, que conserva su aparejo de mampostería y las almenas originales además de restos de dos de sus torres rectangulares, se encuentra la iglesia de Santa María Magdalena.


