• municipio:

    Aínsa

  • Tipo:

    Castillo

  • estado:

    Uso Turístico

  • Cronología:

    X-XVIII

  • Ubicación:

    En el municipio

  • Catalogación:

    BIC

  • Propiedad:

    Público

Panorámica del castillo  Entrada al castillo  Muro interior 1  Muro interior 2  Muro interior 3  Muro exterior  Detalle del muro  Torre del castillo  Cubo artillero  Vista de la plaza desde el castillo  Plaza            
Panorámica del castillo

Indice de Contenidos
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Descripción:

Histórica población sobrarbense asentada sobre larga loma amesetada que domina la confluencia de los ríos Cinca y Ara, a 589 m de altitud. El casco antiguo, Conjunto Histórico Artístico, se estructura en torno a la plaza mayor porticada de influjo medieval. A poniente de esta soberbia plaza se sitúa el castillo-ciudadela, cuyas principales referencias debemos a Cristóbal Guitart Juan Francisco Esteban y Manuel García.

Aínsa debió ser población amurallada cuyos lienzos podrían conservarse en la periferia del casco antiguo, camuflados entre el caserío, donde se advierten aparejos de calidad, especialmente en la pantalla del oeste, la que discurre paralela a la carretera de entrada a la magna plaza. Su historia documentada arranca del fuero de repoblación que otorgó Alfonso I el Batallador en 1127. Se conocen algunos tenentes del s. XII y en 1278 el rey Pedro II firma en Lérida un documento por el que ordena a los habitantes de Aínsa que se pongan a las órdenes y bajo la dirección de Aarón Abinafia para que trabajen en el castillo, reparando las fortificaciones.
Hubo pues castillo medieval cuyos testimonios serían, según la bibliografía enumerada, la torre pentagonal del suroeste, conocida como "torre del homenaje", los restos de otra torre cuadrada pegada a la cortina defensiva occidental, aproximadamente en el tramo central del recorrido, y parte del múrete de unión entre ambas. Básicamente el resto del castillo sería construcción del s. XVI, atribuida su traza al ingeniero italiano Tiburcio Spannocchi.

En nuestra opinión nada queda del castro medieval pues las torres consideradas de aquella época abren aspilleras exactamente iguales a las del resto del recinto, son por tanto del s. XVI, y además hay actuaciones tan importantes como las grandes arcadas elevadoras del paseo de ronda que son posteriores, estimamos del s. XIX, pues taponan vanos defensivos en los paños de la ciudadela, también adosamientos de construcciones al baluarte noroccidental que anulan las troneras para cañón diseñadas en su vientre, y aspilleras invertidas a los dos lados de la puerta, esto es, que apuntan al interior del castillo y no hacia fuera, insinuando la ubicación de un muro desaparecido, quizás viejo muro defensor de la población.

Por tanto el castillo de Aínsa es bastante complejo y requiere un estudio riguroso para analizar las fases constructivas y razones de su aparente atipicidad. Es Monumento Histórico Artístico desde 1931, se están utilizando sus espacios para oficinas, exposiciones y actividades culturales, y forma parte de una localidad fascinante. Reúne numerosos requisitos para plantear una investigación seria y paciente.

En los últimos años del s. XVI, reinando Felipe II, el General Alonso de Vargas ordena visitar el área pirenaica a Tiburcio Spannocchi, proyectista de la ciudadela jacetana, con el fin de fortificarla frente a irrupciones de hugonotes franceses. La realidad es que cuando llega a Aínsa todo el valle del río Ara se había fortificado ya con torres locales, casas fuertes, campanarios de iglesia e incluso algún recinto fortificado, como es el caso de Lavelilla. Cabe suponer que también la población ainsetana habría tomado medidas para la ocasión, armando alguna torre, por ejemplo la n° 2 del plano, a la que se adosó el paño de la muralla a fines del s. XVI. A partir de estos momentos -1593- la localidad será plaza fuerte y contará con tropas estables para hacer frente a las agresiones extranjeras.

Poco antes, hacia 1580, el bandolero Lupercio Latrás se personaba en Aínsa con 50 guerrilleros, como falso emisario de los diputados del reino, apoderándose con engaños de las llaves y puertas de la villa, así como del castillo.
Puede que fuera pequeño, tal vez debilitado por el paso del tiempo, la realidad es que los planes del ingeniero italiano son ejecutados, pues en 1610 Labaña certifica la existencia de una "casa fuerte con cuatro torres, al mando de un capitán llamado Lázaro de La Madrid y 50 soldados, más una plaza capaz de proteger a toda la gente de la villa". En 1641 el capitán era Juan Rodríguez, según informa don Fernando Chirimo, quien detalla guarnición -60 hombres- y armamento, añadiendo la dificultad de defensa del castillo por estar incorporado a la villa. Bien a raíz de este informe, o por el asedio e incendio de 1706 a manos de fuerzas francesas, se demolieron 60 casas de la población que cerraban la plaza actual por el oeste, y llegaban a las puertas del castillo, con ello se creaba un espacio previo plano y abierto, fácilmente batible.
El castillo planeado en el s. XVI adoptaba la forma de cuadrilátero irregular, de unos 130 m de longitud por 100 m de anchura en la pantalla occidental, y 70 m en el muro del este.