- municipio:
Lapenilla
- Tipo:
Castillo
- estado:
Ruinas
- Cronología:
XV
- Ubicación:
En el municipio
- Catalogación:
Sin Catalogación
- Propiedad:
Historia:
Lugar despoblado con motivo de las obras de la presa de El Grado, pues sus aguas inundaron las mejores tierras de labor. Es lugar despoblado propiedad de la Confederación Hidrográfica del Ebro, a 670 m de altitud y englobado en el municipio sobrarbense de La Fueva. Una pista forestal le pone en conexión con la carretera Graus-Tierrantona. Su caserío yace arruinado muy cerca de las aguas del río Cinca.
Descripción.
En lo que fue plaza, al lado de la iglesia, se viene abajo irremediablemente el palacete rural del señor de Lapenilla, una de las ramas de la familia Mur que debió de consolidad aquí su señorío en el s. XV Un miembro de esta familia, Rodrigo de Mur, apoyó al conde de Ribagorza durante la guerra civil por lo que Felipe II ordenó desmantelar su castillo en Lapenilla.
Haciendo equilibrios se mantiene parcialmente en pie, con el exterior poco transformado -agrandamiento de ventanas-, pero por dentro francamente alterada la distribución espacial. No reviste gran interés y las señas defensivas se limitan a la truncada torre, luego recrecida para reutilizarse como campanario de la parroquial, y alguna que otra aspillera.
El palacio, elemento propio del s. XVI, es un vasto inmueble tejido con mampostería y sillería en cantoneras y vanos. Tiene tres plantas y sótano destinado a bodega, enorme en proporciones y cubierta con bóveda. La iglesia contigua -s. XVIII- toma como suyo el paramento este del palacete, además de la torre.
La puerta, de grandes dovelas en semicírculo, está orientada al sur. En el patio, con cielo abovedado, nace la escalera de piedra. En el dintel de una puerta había labrada una inscripción cifrada: RODRIGO AMA A MA-RICA. Se halla en paradero desconocido tras su extracción.
El primer piso también es abovedado, hecho poco habitual en estas mansiones; incluye cuatro ventanas en la fachada, dos originales, adinteladas y con bisel. En el ala oeste se instaló la escuela y el ayuntamiento. En la esquina suroeste se empotraba un reloj de sol que ha desaparecido.
En la segunda planta las ventanas no modernizadas son adinteladas y con arista achaflanada; la central dispone asientos laterales. Al oeste emerge una aspillera con salida en gota. Bajo el alero sur se desplaza una moldura que corre a continuación por el torreón adaptado a campanario, separando el cuerpo de campanas. Al norte de la torre despunta otra aspillera con dintel en derrame y afloración cuadrada.
Texto de Adolfo Castán


