• municipio:

    Mesones de Isuela

  • Tipo:

    Castillo

  • estado:

    Uso Turístico

  • Cronología:

    XIV

  • Ubicación:

    En el municipio

  • Catalogación:

    BIC

  • Propiedad:

Vista general del castillo  Fachada principal  Castillo nevado  Vista aérea  Fachada  Almenas  Adarve  Detalle muro  Torreón  Detalle torreón  Detalle torreón 2  Puerta  Puerta con escudo   Escudo de los Luna  Torreón con ménsulas  Capilla  Interior del castillo  Bodega del castillo  
   Dibujo de Teodoro Pérez Bordetas  
Vista general del castillo

Historia:

El origen de este espectacular castillo es todavía hoy confuso, si bien la primera referencia que tenemos de él, es cuando es donado por Sancha de Abiego a la Orden del Temple, junto a sus habitantes mudéjares, en 1175. Conservándolo la Orden hasta su famoso y trágico final. Pero en está época hasta que cae en manos de los poderosos Luna, la vida del castillo es un misterio. El castillo no debió ser muy importante por aquellas fechas, no es citado en la famosa “Guerra de los dos Pedros”, y si realmente existía debió ser destruido por Pedro IV, ya que por su famoso mandato se ordenaba destruir las fortalezas que no podían ser defendidas a más de quince leguas de la Capital de la Corona de Aragón, Zaragoza. Para que no pudieran caer nunca en manos de los castellanos.

En el siglo XIV es ya un señorío de los Fernández de Luna, cuyo último representante es el Arzobispo de Zaragoza don Lope, que muere en 1382. Es este poderoso personaje de la Edad Media quien mandaría construir el castillo que hoy podemos visitar. Quien en su testamente cede este castillo junto con los cercanos de Tierga, Jarque, Sestrica, Nigüella y Lucena a su hermana Toda. A la muerte de esta pasará a manos de la otra de las poderosas familias de la Corona de Aragón, los Urréa, cuyos sucesores serían condes de Aranda.

Tras la muerte de don Lope, el Castillo de los Luna pasa a estar prácticamente abandonado. Lo cual explica que su estado sea el mismo que debiera tener en el siglo XIV, lo cual unido a su belleza lo hace, sin duda, uno de los mejores y más impresionantes castillos medievales aragoneses.

Descripción:

El Castillo ocupa una gran superficie, está sobre una loma rocosa, es pueblo parece empequeñecerse ante la monumentalidad del castillo. Su planta es rectangular, de unos 80 por 35 metros, a la que hay que añadir sus seis salientes torreones, alcanzando una superficie de más de 3.000 metros cuadrados. Toda la obra es de excelente sillería, para acceder al castillo hay un camino de ronda que recorre su adarve.

Sus seis torreones si sitúan, cuatro en las direcciones de los puntos cardinales, los otros dos en los centros de los lados mayores del rectángulo. Exteriormente tienen forma circular, pero en el interior es variable, habiéndolos cuadrados y circulares, hexagonales y octogonales (puede verse en el dibujo de la planta).

Todos los torreones poseen escaleras para subir a su parte superior. Están también cubiertos de modo diverso, los hay cerrados por una bóveda anular de paños; otros, por madera sobre arcos de medio punto.

La altura es uniforme, solo rota por la torre del ángulo norte, pero que no podemos llamar del Homenaje, ni siquiera porque sea visible las ménsulas que soportaban un remate continuo de matacanes, ya que no es la de mayor diámetro. Quien si estaría destinada a ser la torre del Homenaje es la situada más al sur, que tiene un diámetro de 16 metros, por 12 de las demás, y que está cimentada a un nivel mucho más bajo. En su interior hay una cámara cuadrada con detalles góticos. Conservando un arco diagonal, que soportaría el techo, y un arco apuntado con molduras que lleva a una capilla excavada en el propio muro, abovedada con crucería e iluminada por una capilla gótica.

En el interior del edificio, destaca su patio de armas, donde pueden verse diferentes aposentos subterráneos utilizados como bodegas o caballerizas, bien conservados y comunicados por pasadizos con arcos apuntados.