- municipio:
Alcañiz
- Tipo:
Castillo
- estado:
Uso Turístico
- Cronología:
XI-XVIII
- Ubicación:
En lo alto del municipio
- Catalogación:
BIC
- Propiedad:

Historia:
El origen del nombre de Alcañiz es árabe, su significado, podría ser "cañizo" o "las cañas" y no "las iglesias" vieja teoría que presupondría la existencia de comunidades mozárabes. Una de las primeras menciones que encontramos de Alcañiz corresponde al período que va entre la primera conquista de Alfonso I, en 1117, y la definitiva de Ramón Berenguer IV, en 1157. Se trata del Cantar del Mi Cid (1140) donde se cita Alcañiz en manos de musulmanes.
En 1179, Alfonso II concedió el castillo de Alcañiz y un amplio territorio a la orden de Calatrava; no obstante, Alcañiz siguió teniendo sus representantes en Cortes y sus habitantes disfrutando de las prerrogativas marcadas en la Carta Puebla que otorgó Ramón Berenguer IV. Las relaciones entre la Orden y la Villa serían muy conflictivas a lo largo de la Edad Media e incluso de la Moderna, pero el conflicto más grave (la sublevación violenta de los habitantes de Alcañiz contra la Orden) se dio en la primavera de 1283: era el conflicto entre dos poderes, una villa y un concejo que se afianzaba frente a la presión señorial de la orden de Calatrava.
A lo largo de los siglos XIV y XV, se celebran en tres ocasiones Cortes en Alcañiz: en 1371-1372, 1436 y 1441-1442. A comienzo del siglo XV, vivirá Alcañiz un acontecimiento de gran trascendencia, un largo proceso iniciado meses atrás por los parlamentarios de Aragón y Cataluña, veintiocho capítulos con las condiciones para la elección de rey, proceso al que se ha dado en llamar la "Concordia" de Alcañiz, previa al Compromiso de Caspe (junio de 1412), por el que se nombró rey a Fernando de Antequera.
En el siglo XIX un acontecimiento de brutal envergadura azotara la ciudad y sus defensas, la guerra con los franceses y su presencia que se prolonga durante casi cinco años, con pérdidas y recuperaciones sucesivas el territorio. A pesar del cordón defensivo denominado "Cordón de Samper de Calanda", en enero de 1809, se producirá la primera entrada de los franceses en Alcañiz al mando del general Wattier. Robos, saqueos y destrucciones serían las secuelas de esa toma. Las tropas españolas, al mando del general Blake, recuperan el Bajo Aragón y la ciudad de Alcañiz el 18 de mayo del mismo año. Días después, la ciudad vuelve a ser atacada por los franceses, defendiéndose heroicamente en el monte de Pueyos, que dará nombre a la célebre batalla que allí tuvo lugar el 23 de mayo de 1809.
Al mes siguiente, los franceses tomarán de nuevo Alcañiz, Caspe y Calanda y su ocupación continuará hasta 1813, cuando se libera Zaragoza y prácticamente todo Aragón.
Pasados los primeros momentos de saqueos y destrucciones, los invasores intentan reorganizar la vida política, la administración y la economía. Por un decreto del mariscal Souchet de 1812, se asigna a Alcañiz rango provincial para la mejor administración de la zona. Pero el hecho de estar ocupado, Alcañiz no pudo tener representación en la Junta superior de Aragón.
El otro gran conflicto que afectó de manera muy destacada a la comarca y ene special a la ciudad y sus defensas durante el siglo XIX fue la primera guerra carlista (1833-1840) y también aunque en menor medida, la insurrección carlista de 1872-1873. Alcañiz, pese a no caer nunca en manos de los sublevados, dio destacados militares en sus filias: Joaquín Capapé, "el Royo", y Manuel Carnicer, entre otros. El carlismo será, en lo esencial, una rebeldía campesina, y en Alcañiz vivía ya un activo núcleo de pequeños burgueses, funcionarios y artesanos más afines al liberalismo. La polarización de las posturas entre liberales y conservadores, el juntismo y el permanente resurgir del carlismo serán los fenómenos políticos que marcan la segunda mitad del siglo XIX.
Descripción:
El castillo está situado en la llamada loma de Pui Pinos. A él se accede tras ascender por el pronunciado camino de ronda y tras pasar por el robusto arco de entrada, el cual, siguiendo el esquema de las fortificaciones islámicas, se dispone perpendicularmente al muro. Este castillo-convento se inicia en el románico, sufriendo diversas ampliaciones y modificaciones posteriores. De los restos de mayor antigüedad, siglos XII y XIII, destacan la capilla románica, el claustro protogótico y la torre del homenaje gótica. La capilla de una sola nave y bóveda de cañón apuntado, tiene una de las escasas portadas románicas de Bajo Aragón con interesante ajedrezado jaqués. En el lado del evangelio se encuentran los restos de una obra de gran interés dentro de la escultura funeraria del renacimiento aragonés: el sepulcro de Don Juan de Lanuza. El claustro, adosado al muro sur de la capilla tiene dos arcos apuntados por crujía. La torre del homenaje se eleva al oeste de la capilla y su planta baja le sirve de pórtico. Ofrece, en su planta baja y en la noble, un conjunto de pintura gótica mural que, fechados en la primera mitad del siglo XIV, constituyen una interpretación regional y local del estilo lineal o francogótico. Tiene la singularidad de que, en la mayor parte de ellas, su temática es civil (como, por ejemplo, las hazañas de Jaime I el Conquistador). Algunas de estas pinturas fueron arrancadas y se encuentran hoy en el Ayuntamiento. También el claustro, aunque peor conservadas, ofrece restos de estas pinturas: en este caso su temática se relaciona con lo funerario. En el siglo XVIII se llevó a cabo una importante reforma, fruto de la cual es el palacio de los Comendadores, que ocupa la zona sur.


