- municipio:
Peracense
- Tipo:
Castillo
- estado:
Uso Turístico
- Cronología:
XIII
- Ubicación:
A cierta distancia del municipio
- Catalogación:
BIC
- Propiedad:

Historia:
Su construcción responde a la necesidad de vigilancia del desfiladero sobre el que se asienta, lugar de paso para las tropas invasoras de Castilla durante las frecuentes guerras entre los dos reinos. Las primeras noticias documentales de existencia están en relación con la conquista de Albarracín, ya que fue una de las bases que utilizó Pedro III para tomar el señorío en poder de Pedro de Azagra.
Se conoce que durante 1301 a 1317 fue su alcaide Juan Ximénez de Urrea, siendo en una pieza clave en la defensa del Reino, gracias a situación estratégica en la divisoria de las cuencas del Ebro y Tajo. En 1370 era alcaide Gonzalo Fernández de León y 373 Pedro Martínez. En 1379 don Jimeno de Urrea lo lió a la Comunidad de Daroca, que siguió nombrando sus alcaides hasta 1702. Esta fortaleza había sido la más importante levantada por la Corona aragonesa. En el siglo XIV fue reparada y guarnecida para utilizarse como base de aprovisionamiento de sus ejércitos, por lo que intervino destacadamente en la guerra entre Pedro I de Castilla y Pedro IV el Ceremonioso. No sufrió ningún asedio, ya que primera línea fronteriza quedaba defendida por el castillo Rodenas.
Sirvió de cárcel en 1469 y tuvo que ponerse en estado defensa en 1452. Tras la unión de Castilla y Aragón con el matrimonio de los Reyes Católicos, el castillo perdió importa v cayó en el olvido y posterior abandono. Su episodio bélico fue durante las guerras carlistas de 1840, cuando fue habilitado y vivió una gran actividad, albergando entre sus muros un destacamento de soldados isabelinos. En 1987 se inició un proceso de restauración, basándose en el proyecto del arquitecto Pedro Ponce de León.
Descripción:
Es, sin duda, uno de los castillos más espectaculares de todo Aragón y de toda España, tanto por la magnitud de su obra como por su ubicación, en un entorno natural de gran belleza plástica. Toda la obra es de piedra rodena, típica de estas tierras, de planta cuadrada muy irregular que ocupa una superficie de unos 4.000 metros cuadrados. Sus laderas norte y son inexpugnables por su emplazamiento natural. Está estructurado en tres recintos escalonados según el terreno. Así, los dos inferiores se sitúan sobre una superficie plana en los lados sur y oeste; por el contrario, el tercero está situado sobre una zona rocosa en el ángulo noreste. En los lados oeste y sur del citado primer recinto se alza una muralla formando un ángulo noreste. En los lados sur .te del primer recinto se levanta una muralla formando ángulo recto; es bastante gruesa, ya que se aproxima a los tres metros de espesor v está vigilada por tres torreones, uno en la esquina y dos en el lienzo sur; con muchas saeteras v almenas antiguas, está recorrida un camino de ronda. En el extremo norte se encuentra la entrada al primer recinto. Antiguamente era un estrecho portillo en retranqueo que se abría al lado del precipicio; después de su restauración hay una puerta que lleva hasta la albacara. En el ángulo sur estaban las caballerizas y pesebres, allí se observan una serie de nichos. Un largo muro lleva desde la torre del Homenaje a la muralla sur, en el que hay intercalada una torre cuadrada, conocida como del Hospital. Seguida de una torre que articula los recintos exteriores e intermedios y domina uno de los flancos más expuestos; desde ella nace un muro hacia el exterior cuya misión era impedir el paso de enemigos desde las concavidades de las rocas.
El recinto central consta de un gran palio de armas al que se accede junto a un torreón que pudo albergar la iglesia; en este recinto estaban las habitaciones de la tropa y el aljibe principal, cubierto por bóveda apuntada de la que sobreviven tres arcos de apoyo. En la zona alta, mirando al este, se han encontrado restos de una capilla v un cementerio. Este recinto está protegido por una grandiosa torre que a la ve/, defiende al tercero, que está enriscado sobre un espectacular peñasco, siendo sus elementos los característicos de un emplazamiento militar no palaciego. Destaca su puerta de ingreso abierta en la roca y enmarcada por un arco. Hasta esta torre únicamente era posible el acceso con escalera de mano. Tras ella se sitúa el cuerpo de guardia, a modo de torreón, defendiendo las puertas exterior e intermedia. Es una construcción de sillería cubierta con bóveda y con escaleras de acceso a los caminos de ronda adyacentes. Tras un pequeño patio descubierto se llega a la parle más alta, donde se abren los aposentos del alcaide. Queda una sala con un horno y otra mayor desde la que se accede a otras dos de diferente tamaño, una de ellas con chimenea interior. Desde la principal se pasa a una terraza donde se encuentra un aljibe excavado en la roca.


